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Economía Circular - Enel X

El impacto del Demand Response en la Economía Circular de las compañías

Publicado en: 10 Marzo, 2022

La economía circular es un pilar central de la transición hacia un modelo económico sostenible y una alternativa a la economía lineal tradicional basada en la fabricación, el uso y la eliminación. 

La definición de economía circular es un uso continuado de los recursos durante el mayor tiempo posible, sacando de ellos el máximo valor, para luego recuperar, renovar y reutilizar los productos y sus componentes cuando ya no son útiles.

¿Qué es la Economía Circular?

El modelo de economía circular es un nuevo modelo de negocio a nivel mundial de producción y consumo que garantiza un crecimiento sostenible en el tiempo. Con la economía circular promovemos la optimización de recursos, la reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos, reciclándolos o dándoles una nueva vida para convertirlos en nuevos productos a través de un desarrollo sostenible.

 

El objetivo de la economía circular es aprovechar los recursos materiales de los que se dispone, alargando el ciclo de vida de los productos al extraer y producir gracias a ellos. La idea surge de imitar a la naturaleza, donde todo tiene valor y todo se aprovecha, donde los residuos se convierten en un nuevo recurso y logran mantener el equilibrio entre el progreso, la sostenibilidad, producción y consumo y el crecimiento económico. 

 

Fuera de nuestro país, la Economía Circular ha tomado gran relevancia, en línea con el objetivo de neutralidad climática de la Unión Europea para 2050 en virtud del Pacto Verde, la Comisión Europea propuso un nuevo Plan de Acción de Economía Circular en marzo de 2020, enfocado en la prevención y gestión de residuos y destinado a impulsar el crecimiento, la competitividad y el liderazgo de la UE en este campo.

Economía Circular y sus principales beneficios

Economía Circular y sus principales beneficios (H3) 

La economía circular es un modelo de producción que se beneficia de la respuesta a la demanda, ya que se pueden vincular fácilmente con una proporción cada vez mayor de fuentes renovables y la optimización de los activos de generación y almacenamiento existentes. 

La respuesta a la demanda monetiza la flexibilidad

 

Si flexibilidad es el lema del nuevo mundo de las fuentes de energía renovables y la descarbonización de la economía global, la respuesta a la demanda es entonces un elemento clave, el factor que hará que la transición hacia un futuro más verde funcione.

La flexibilidad tiene un precio, por supuesto, y la respuesta a la demanda es la forma que tienen las compañías de rentabilizar su capacidad para variar su consumo energético de la red cuando se les pida la desconexión. 

 

Los programas de la respuesta a la demanda en algunos países ofrecen pagos importantes por estar disponibles para reducir el uso de energía no esencial cuando la red necesite apoyo. Estas son algunas iniciativas que los reguladores han decidido implementar para aumentar la participación de las empresas en las reducciones de emisiones de CO2 y así alcanzar los objetivos de cada realidad nacional.

 

Nuestras soluciones circulares también pasan por la respuesta a la demanda. Esto fomenta las prácticas circulares porque brinda a las empresas un acceso a mercados que les permiten obtener una rentabilidad a partir de la flexibilidad con la que usan la energía. 

Nuevo proyecto de Ley

En Chile también se ha levantado una nueva propuesta de ley que promueve el almacenamiento de energía eléctrica, la electromovilidad y la economía circular, la cual ingresó al congreso esperando a ser discutida, la cual incentiva a que las empresas participen en el mercado eléctrico y se les pague por energía inyectada al sistema eléctrico o por disponibilidad para inyectar energía con el objetivo de reducir la inversión inicial y obtener ganancias futuras. 

Agencia Internacional de Energía (IEA)

Para comprender mejor la contribución potencial de la respuesta de la demanda a la integración renovable, la Agencia Internacional de Energía (IEA) estimó que, si no hay medidas adicionales de flexibilidad tales como tecnologías de almacenamiento y respuesta a la demanda, la reducción total de la energía fotovoltaica y la energía eólica superaría los 85 TWh, lo que equivale al 7% de la generación total fotovoltaica y eólica.

 

A través de una mayor difusión del almacenamiento y la respuesta a la demanda habilitada digitalmente, esta reducción podría disminuir a 1,6%, permitiendo preservar una generación adicional de 67 TWh y así evitando 30 millones de toneladas de emisiones de CO2.